(Fuente / El Mercurio)

 

El entorno de la minería ha cambiado significativamente en los últimos años.

Los altos precios de los metales nos han llevado a una industria creciente que desarrolla expansiones y nuevos proyectos después de un largo período de racionalización y ajustes de costos por bajos precios.

Sin embargo, estos nuevos requerimientos se encuentran con la cruda realidad de la escasez de profesionales. La cantidad de nuevos expertos que se forman en los países desarrollados disminuye aceleradamente.

Las cifras muestran que gran número de conocidas facultades de Ingeniería de Minas en USA, Canadá, Europa e incluso Australia han cerrado por falta de estudiantes.


A la vez, envejece el universo de profesionales trabajando en cargos especializados en minería, lo que crea un déficit de ellos en la industria global que deberá suplirse con algunos provenientes de los países en desarrollo.

La actual realidad de escasez de expertos no tiende a mejorar.

Por el contrario.

Un porcentaje alto de los profesionales que trabaja actualmente en la industria se retirará en los próximos 10 años y no hay suficientes cuadros de reemplazo que estén preparándose para asumir esas responsabilidades.

Ésta es una muy buena oportunidad para las personas que logren desarrollar sus competencias para desempeñarse en este mundo global, incluyendo el dominio del idioma inglés, en lo que somos claramente deficitarios como país.

Junto a ello, se abre un mercado interesante para nuestros jóvenes en la medida en que elijan el camino de las carreras técnicas y estén dispuestos a adaptarse al entorno minero.

Esto presenta un gran desafío para todos los actores de la industria minera.

A las empresas, para mejorar la imagen de la minería y mostrar todos los grandes atractivos que tiene por su contribución al país, su alto nivel de desarrollo tecnológico, sistemas modernos de gestión, oportunidades de desarrollo profesional, tanto en el país como en el extranjero, acompañado de altos niveles de renta comparado con el resto del mercado.

Por otra parte, las universidades e institutos técnicos deben adaptarse para satisfacer estas nuevas oportunidades, motivando a los mejores estudiantes a integrarse a carreras de las especialidades requeridas, no sólo de minería propiamente tal, sino de mantenimiento, electrónica o automatización y adecuando sus programas de estudios para formar los profesionales que esta industria global requiere y precisa.

Iván Violic
Consultor Senior
Downing Teal Chile S.A.