En estos periodos se necesitan líderes visionarios, que muestren nuevos caminos y formas de gestionar el negocio, que se anticipen a las cambiantes circunstancias de estos tiempos. 

Hace algún tiempo que observamos un preocupante escenario de pérdida de competitividad de nuestra industria minera, con una tendencia decreciente en la productividad total de factores; no necesitamos un artículo más que repita los temas conocidos. En lugar de revisar una vez más el diagnóstico, es necesario que reflexionemos y tomemos conciencia del riesgo que esto significa para nuestra industria -y para los que trabajan en ella-, y veamos qué podemos hacer cada uno de nosotros para asegurar la sustentabilidad de este rubro en el largo plazo.

Cuando hablamos de productividad tendemos a enfocarnos solo en el impacto directo de la productividad laboral, sin embargo el problema (en el caso de la minería) es más amplio, afectado por el deterioro en muchos otros factores: la baja en la ley de los minerales, el costo de la energía, la escasez de agua o la volatilidad del mercado, por nombrar algunos.

Nos enfrentamos a un ciclo de grandes desafíos para las operaciones actuales y para el desarrollo futuro de nuestra actividad minera. Estos retos no se resuelven solo con buenos profesionales que sepan operar más eficientemente, se requieren líderes que aporten nuevas y modernas formas de gestión.

La única manera de enfrentar estos desafíos es a través de la innovación, no solo en nuevas tecnologías o equipos, sino que se requiere un cambio significativo en el trabajo colaborativo de todos los estamentos involucrados, cada uno aportando desde su nivel o desde su rol en la organización. Se necesita una innovación en las relaciones y en la forma de trabajar y de construir confianza, donde el aporte de cada uno de los integrantes del equipo es valioso. El compromiso y el engagement de todos los involucrados son la mejor y más rápida vía de enfrentar este nuevo ciclo y hacer crecer esta actividad, tan importante para el país y para la vida de muchas familias. Para ello es clave contar con los talentos adecuados para liderar estos cambios, para no quedarnos solo en las palabras y pasar a la acción.

El entorno en que se desarrollan las actividades mineras está cambiando significativamente, en lo social, comunitario y en lo regulatorio. Un ejemplo es la anunciada reforma laboral; el cómo se concrete dicha iniciativa puede impactar directamente en el tema de productividad que analizamos. En estas circunstancias, sería muy negativo que se promulgue una reforma que introduzca más rigideces, complejidades o limitaciones en la relación laboral. Lo que se necesita es un nuevo marco legal moderno y con visión de futuro que, protegiendo los intereses de todos los involucrados, permita desarrollar nuevas e innovadoras formas de relacionarse, trabajar en equipo, en un ambiente de creatividad, participación y reconocimiento. Solo con el aporte de todos se logrará revertir esta tendencia a la baja de la productividad.

Fuente: Revista Minería Chilena Enero 2015