(Fuente / Minería Chilena)

 

El director ejecutivo de Downing Teal, empresa internacional de búsqueda y selección de profesionales, da a conocer su mirada sobre el escenario que enfrenta la industria y el rol que le cabe a las compañías mineras.

A la hora de hablar de los desafíos que enfrenta hoy la industria minera para su desarrollo, tanto en Chile como en el resto del mundo, es común escuchar entre las prioridades la falta de disponibilidad de insumos vitales, como el agua y la energía.

Sin embargo, a éstos se suma otro igualmente relevante: la creciente escasez de recurso humano calificado, especialmente en el actual contexto de fuerte dinamismo que vive el sector.

Y las perspectivas de los especialistas son que este déficit se agudizará en el mediano y largo plazo, en vista de la falta de nuevos profesionales que permitan el adecuado recambio generacional.

Así lo plantea John Downing, director ejecutivo de la empresa de origen australiano Downing Teal, líder en la búsqueda y selección de ejecutivos, profesionales y técnicos para los sectores de minería, energía, construcción e ingeniería, con más de 40 años de trayectoria y presencia en los cinco continentes. El ejecutivo visitó recientemente Chile, sede de una de sus oficinas internacionales, oportunidad en la que conversó con MINERIA CHILENA sobre el complejo escenario que se observa en este ámbito –y que en otros países mineros es aún más acentuado–, y del rol clave que le cabe a la industria minera para revertir este fenómeno.

Precisamente su estrecha vinculación con la industria y su presencia en los principales centro mineros del mundo, confieren a Downing Teal “una visión global –internacional y transversal, puntualiza– del problema”, y les ha llevado también a impulsar acciones concretas para promover un cambio.

Es así como hoy en día, en su casa matriz de Australia, la firma desarrolla dos ámbitos de trabajo: por una parte la búsqueda de profesionales (dispone de una base de datos internacional de aproximadamente medio millón de nombres), pero también están apoyando a la industria en el impulso de iniciativas orientadas a que más jóvenes opten por carreras o disciplinas del ámbito minero.

“Uno esperaría que con la actual situación de bonanza debería haber más gente atraída por la industria. Y si bien el número es mayor (que hace unos años), está muy lejos de ser lo suficiente para suplir lo que se requiere”, afirma John Downing.

De hecho, sostiene que en Australia la cantidad de universidades que ofrecen disciplinas focalizadas en esta área ha disminuido en los últimos años de aproximadamente diez a cuatro o cinco. “Hay tan pocos estudiantes, que las facultades no pueden financiar estos programas”, explica.

Entre los factores detrás de este fenómeno John Downing destaca dos: primero, que los jóvenes no están interesados en trabajar en faenas mineras, muchas de ellas situadas en lugares inhóspitos, pero además, considera que la misma condición cíclica de la industria juega en su contra. Al respecto, recuerda que muchos estudiantes que optaron por disciplinas mineras atraídos por el buen momento que vivía el sector a mediados de los ’90, a la hora de salir al mercado se encontraron con una industria en recesión, afectada por los bajos precios de los metales, por lo que se vieron obligados a emigrar a otras áreas.

“Ése es un tema que arrastra la industria, en términos de generar la confianza de que es un empleador seguro”, acota.

John Downing enfatiza también que la labor de difusión entre los jóvenes se tiene que iniciar lo más temprano posible, incluso a nivel primario, porque es mucho el desconocimiento que existe en torno a esta actividad. “No es suficiente partir en la universidad porque ahí las decisiones ya están tomadas”, remarca.

Perspectivas

En cuanto al escenario de escasez de personal capacitado y con años de experiencia que ya vive la industria minera, Downing dice que se tornará más crítico en los próximos años. Advierte que el menor número de profesionales que ha ingresado al mercado en años recientes, sumado a la fuga de talentos hacia otros sectores que generó el periodo de baja vivido a comienzos de la década, se ha traducido en que no existe el recambio suficiente para suplir a los especialistas de más edad que saldrán del mundo laboral.

Para dimensionar esta situación, menciona que en Estados Unidos hay del orden de 5.000 ingenieros de mina trabajando en el rubro, de los cuales aproximadamente la mitad estará en edad de retirarse en los próximos ocho años. Entre tanto, en los últimos 10 a 15 años se han generado en promedio sólo del orden de 125 ingenieros de mina por año en ese país.

Para el ejecutivo, lo más grave de este fenómeno está dado por el impacto que a futuro puede tener en la operación y desarrollo de proyectos, como consecuencia de la escasez de gente con las experiencias y calificaciones adecuadas.

“Profesionales siempre hay, el punto es que en cualquier distribución de población siempre es una parte de ella la que tiene los talentos que se requieren; y cuando la masa de profesionales es más baja, esa proporción es aún menor (...) Cuando uno no encuentra a las personas con las cualidades necesarias, lo que se hace es bajar el estándar, lo que puede poner en riesgo una serie de cosas, como las eficiencias, la seguridad, la innovación, la creatividad... Ese es el gran dilema”, augura.

En cuanto al impacto que tiene el actual periodo de bonanza, John Downing reconoce que ha generado un mayor atractivo por parte de la industria minera, pero hace notar que otros importantes rubros económicos también enfrentan un gran dinamismo, y por lo tanto compiten por atraer a los mismos profesionales capacitados. Un ejemplo claro es el sector de petróleo y gas, el cual cuenta con recursos para ofrecer condiciones laborales aún más atractivas.

Ante este escenario, indica que lo que se está observando es que muchos profesionales mineros (geólogos, metalurgistas, etc.) están postergando su retiro e incluso algunos están retornando a la actividad, por ejemplo, con consultorías, atraídos por las buenas condiciones que pueden encontrar.

De hecho, señala que algunas empresas en Australia están incorporando a esta gente en sus organizaciones como una especie de “mentores”, con el objetivo de acelerar y perfeccionar el entrenamiento de los profesionales jóvenes y de menos experiencia. Pero incluso esta solución “tiene su límite”, asegura.

Panorama en Chile

Si bien el escenario en Chile todavía no presenta la complejidad que se observa en otros importantes centros mineros internacionales, el país tampoco está al margen de este fenómeno de escasez del recurso humano. Más aún considerando que la industria minera es internacional y que el nivel de los profesionales chilenos está muy bien valorado, y por lo tanto “es apetecido”.

Al respecto, Ricardo León Bain, gerente general de Downing Teal Chile, comenta que lo que a su juicio “salva” a la industria minera chilena de una fuerte fuga de talentos son dos elementos, no necesariamente positivos en sí mismos: la poca movilidad que suele manifestar el profesional chileno a la hora de optar por ir a vivir y trabajar en otro país, y el pobre manejo general del inglés. A ello se suma que Chile es un centro minero potente, donde están presentes las principales mineras y se cuenta con los mejores estándares.

Juan Enrique Schiesewitz, consultor senior de la firma, agrega que hay que distinguir entre los profesionales que están enfocados a la construcción de proyectos y los de operaciones, “porque la gente de proyectos sí tiene un mejor manejo del inglés, han tenido permanente relación con extranjeros, y además son más móviles, les gusta la aventura. Entonces diría que la mayor amenaza de escasez que vamos a tener va a ser por ese lado”, plantea.

Precisamente los ejecutivos de Downing Teal sostienen que son estas oportunidades de desarrollo internacional las ventajas que se deberían difundir a la hora de atraer a más jóvenes al sector. “Después de todo, la minería es una industria fascinante en términos de la amplitud de cosas por hacer”, afirma Ricardo León Bain.

Todo este escenario también se ha traducido en un mayor dinamismo y nuevos desafíos para Downing Teal Chile –oficina creada en 2001–, con procesos de búsqueda y selección no sólo para industria local sino para el extranjero, e incluso de carácter masivo, en que se requiere llenar un número mayor de posiciones. Todo ello, reconocen, les ha llevado a realizar un trabajo cada vez más fino, sistematizado y coordinado con el resto de las sedes de la firma.

Al respecto, John Downing destaca el buen posicionamiento y las ventajas que significa para la compañía estar presente con oficinas propias en los principales centros mineros, lo cual también permite un valioso intercambio de experiencias.

(Fuente / Minería Chilena)